Metodología “consenso escalonado”

Un Plan de Convivencia requiere la participación de toda la comunidad Educativa, incluyendo la participación del alumnado, esto favorecerá el cumplimiento de las normas en el aula y en los patios.

A continuación, propondremos el proceso “norma a norma” basada en la metodología denominada “consenso escalonado”.

Antes de comenzar, hemos de aclarar que no se trata de un proceso rápido, ni de llegar a concretar todas las normas en un mismo día, sino que éstas se irán construyendo a través de la reflexión y el acuerdo cuando se crean necesarias.

Para que el tutor/a lleve a cabo esta actividad, es sumamente importante que exista el consenso en el claustro, y, además, es importante que estas normas puedan tener su acogida tanto en el Plan Anual de Convivencia y el Plan de Acción Tutorial, así como también en el Reglamento de Régimen Interno. De este modo, cuando un grupo haya aprobado una norma, la persona tutora debe comunicarla a todo el equipo docente de grupo. Esta tarea, la podría llevar a cabo el delegado o delegada.

Estas son las partes que habrá que llevar a cabo, cada una de ellas, adaptada al nivel madurativo del alumnado.

Etapa previa de sensibilización

La tutora o el tutor trabajará con su grupo clase la necesidad de las normas para el buen funcionamiento de todos los grupos sociales. Para concienciar al alumnado, podemos hacerles preguntas como:

¿Qué ocurriría si pudiéramos conducir sin señales de tráfico?

¿Qué pasaría si en el pillapilla cada uno pudiera hacer lo que quisiera?

También, se podría proponer la realización de un juego conocido por los infantes, pero sin que haya normas.

En la vida existen muchas normas, así que, por grupos, le pediremos al alumnado que escriban cinco normas que acepten y cinco normas que les molesten y reflexionaremos sobre la existencia de dichas normas.

Es importante, que el tutor o tutora no entre a valorar estas normas.

Establecimiento de normas

  1. Grupo de clase: el docente presenta el tema y fomenta la participación de todo el alumnado.
  2. En grupos de cinco personas tendrán que redactar qué es aquello que no les gusta, no creen que funcione bien o quieran cambiar.
  3. El portavoz de cada grupo tendrá que poner de manifiesto las opiniones de sus compañeros
  4. El docente irá tomando nota de las opiniones de su alumnado y marcará aquellas que se repiten.
  5. Escribir de manera individual en octavillas las causas del problema, sin molestar a los compañeros.
  6. Ordenar por causas junto a los portavoces del grupo.
  7. El docente realizará un esquema con las causas que nos llevan al problema en la pizarra.
  8. El conjunto de alumnos tendrá que escoger cual es la causa que le parece más fuerte y las ordenaremos por números, de forma que trabajaremos la causa que tenga más puntos y buscaremos soluciones para ella.
  9. En grupos de cinco personas, se volverán a trabajar las causas por orden de importancia estableciendo normas consensuadas (mínimo dos por grupo).
  10. Debatimos en dos círculos: en el interior estarán los portavoces, que elegirán dos normas de todas las propuestas; posteriormente, el docente le preguntará al resto del grupo si están de acuerdo o no. En caso de considerase necesario, se puede vetar una norma.
  11. Analizamos y pensamos sobre las consecuencias posibles que tenga el incumplimiento de la norma.
  12. Aprobamos y adoptamos las consecuencias haciendo el debate en dos círculos, de la misma forma que hicimos antes.
  13. El delegado y delegada pasarán el acuerdo a un formato A 3 dónde todos tendrán que firmar si están conforme o no.
  14. Se buscará un hueco semanalmente para evaluar cómo va el cumplimiento de la norma.
  15. Se aplicará automáticamente la consecuencia en caso de incumplimiento.

Tras la elaboración de una norma

Podemos seguir el mismo sistema para ir elaborando aquellas normas que consideremos importantes o cuya necesidad vayamos detectando. 

Mejor que las normas vayan apareciendo en el mismo tablón, y cada vez que aparezca una nueva norma, volvamos a firmar todos.