El papel del docente en la escuela


Como motivo del día del docente, 5 de octubre, vamos a centrar esta publicación en analizar y reflexionar sobre las funciones que tiene el profesorado dentro de la escuela.

Entre las diferentes funciones que se le atribuyen al profesorado queremos citar las más relevantes que, sin lugar a duda, van a determinar el desempeño docente y la imagen que esta corporación posee de cara a los progenitores de sus alumnos:

  • Instructor y especialista de una materia, que tiene que darla a conocer e impartirla sobre unos menores determinados.
  • Educador: entendiendo por esta función a aquella persona que es capaz de instruir y formar al alumno desde una perspectiva global, atendiendo a todas sus vertientes, así como a su propio desarrollo personal.
  • Solucionar problemas: el profesor es aquella persona que debe de estar cualificada, para dar respuesta a todos los conflictos que le pueda presentar el alumno, sean éstos de carácter cognoscitivo o psicológico, sin tener en cuenta que, el docente, no tiene el deber de poseer conocimientos específicos de psicología.
  • Anexo familiar: son muchas las ocasiones en las que, el profesor o tutor debe «suplir» el afecto que el menor no posee en su familia.
  • Mediador ante situaciones conflictivas: el tutor debe ser consciente de la realidad familiar que rodea al menor y, en determinados momentos en los que estas complicaciones puedan llegar a interferir de una manera negativa en el desarrollo propio del alumno, debe ejercer de agente intermediario llegando a aconsejar a la propia familia sobre los pasos a dar, para zanjar este conflicto negativo para el niño.

Según el artículo 89 y 90 del Decreto 398/2010, se establece que cada grupo tendrá un tutor que será propuesto por la jefatura de estudios y elegido por la persona encargada de la dirección del centro. La tutoría del alumnado con necesidades educativas especiales será ejercida en las aulas específicas o compartidas en caso de que el alumnado pertenezca al grupo ordinario. Además, los tutores que ejercen tutoría en el primer nivel de un ciclo continuarán en él hasta su finalización.

Un docente debe llevar a cabo una labor social orientada a los alumnos, preocuparse por conocer e identificar los sucesos que orientan su actuar en el grupo, y ante todo, transcender hacia la comunidad. Debe ser un educador social en todo el sentido de la palabra, puesto que como agente social, que desempeña su labor cara a cara con los alumnos, está expuesto cotidianamente a las condiciones de vida, características culturales y problemas económicos, familiares y sociales de los sujetos con quienes labora. (Fierro, 2000).

Un docente no debe dejar de lado e ignorar lo que ocurre alrededor de sus alumnos, ni pretender que dejen sus problemas o preocupaciones de casa al entrar a la escuela. La función del maestro, esta cimentada en las personas que participan en el proceso educativo: alumnos, maestros, directores, madres y padres de familia. Estas relaciones interpersonales son siempre complejas, pues se construyen sobre la base de las diferencias individuales en un marco institucional. La búsqueda de herramientas que favorezcan nuestro desempeño docente es una clara señal de que estamos interesados en la obtención de mejores resultados. Hay que actuar para contribuir de manera positiva al logro de los objetivos propuestos, pues finalmente es en los niños donde se refleja la labor que desempeñamos.

La humanización se realiza en contextos interactivos en los cuales las personas que rodean al niño no son objetos pasivos o simples jueces de su desarrollo, sino compañeros activos que guían, planifican, regulan, comienzan, terminan, etcétera, las conductas del niño. Son agentes del desarrollo (Riviere, 1988).

Todo docente debe conocer sus fortalezas y debilidades con el fin de orientarse a la búsqueda de aquellos elementos que favorezcan su desempeño profesional. Un docente debe estar situado dentro de la realidad que vive, sólo así podrá pensar con claridad hacia dónde orientar su labor. Se requiere de profesionales de la educación comprometidos con la sociedad, pues ésta requiere una transformación en el ámbito educativo.

Si esperamos a que alguien más haga lo que nos corresponde, jamás sabremos en qué medida podremos adoptar alternativas de solución. Conocer a nuestros alumnos para identificar aciertos y desaciertos, y así poder encausarlos de una forma más certera en su desempeño escolar, es fundamental.

La función social del maestro represente el punto de equilibrio entre la realidad y la utopía; una realidad cambiante, tecnificada, moderna y global, con una sociedad que presenta nuevas exigencias y nuevos valores; y, una utopía, caracterizada por las rupturas, la incertidumbre y la complejidad.

Las nuevas tecnologías y el papel del docente en las escuelas

La irrupción de las nuevas tecnologías ha provocado un cambio radical a la hora de acceder a la información. Esto, aplicado en el campo de la enseñanza o a los procesos de aprendizaje, supone una modificación igual de drástica en el rol del docente en su comunidad educativa. Ahora, todo el contenido que deben aprender los alumnos está en la red, así que lo que debemos cuestionarnos es: ¿cuál debe ser el rol del docente en los actuales sistemas educativos?

Hasta hace unos años, el profesor era quien seleccionaba y curaba la información que llegaba a sus estudiantes. El docente construía el conocimiento del alumnado y, ante cualquier duda, los estudiantes acudían a él para ampliar o aclarar esas lecciones. Ahora, resulta mucho más rápido acudir directamente a Internet. El gran inconveniente de todo esto es que el alumno se sitúa ante una inmensa cantidad de información que muchas veces es incapaz de asimilar, y es necesaria una constante selección con la que saber valorar y distinguir los contenidos de calidad. Es en este contexto en el que el profesor debe replantearse su papel.

Nuevas funciones del docente ante el auge de las TIC

El profesor debe actuar con un nuevo rol docente, como un guía o mediador que facilite el aprendizaje a sus alumnos, aportándoles los conocimientos básicos necesarios para que puedan entender las lecciones más amplias que encontrarán en Internet.

El profesor debe promover ejercicios prácticos que permitan a los alumnos aplicar lo aprendido. Para ello, lo más apropiado es plantear problemas que obliguen a los alumnos a buscar, seleccionar y procesar la información adecuada, potenciando la variedad metodológica de aprendizaje.

El profesor también debe aportar ayuda pedagógica a los estudiantes, ofreciéndoles los métodos y recursos necesarios para dar respuesta a sus intereses, motivaciones y capacidades.

El docente tiene que favorecer un ambiente agradable de trabajo, en el que tenga lugar la espontaneidad de los alumnos y su interés por aprender. Para ello, es necesario favorecer las aportaciones y sugerencias de los estudiantes, generando una comunidad educativa implicada.

En cuanto al sistema de evaluación, el docente en su nuevo rol debe hacer un seguimiento continuo y personalizado de cada alumno, evaluando el progreso individual.