Propósitos de Año Nuevo

Con la llegada de Año Nuevo, son muchas las personas que deciden cambiar y crear nuevos hábitos, quedando la mayoría en propósitos.

Aprovechando que los más pequeños disponen de tiempo libre, podemos aprovechar las vacaciones de Navidad para planificar y crear los hábitos que queremos construir y que aportará bienestar en nuestro día a día.

Es importante tener en cuenta que no es necesario esperar hasta el cambio de año para tomar las riendas y decidir cambiar determinados aspectos de nuestra vida. Los propósitos, no son más que objetivos a largo plazo. Ejemplo de éstos son:

  • Dejar de fumar.
  • Hacer más deporte.
  • Ahorrar dinero.
  • Sacar mejores notas.
  • Comer más sano.
  • Y un largo etcétera, todos personales y válidos.

La clave para conseguir cualquier meta en la vida está en la construcción de hábitos que nos guiarán hacia el objetivo final, bien es cierto, que deberemos tener en cuenta que no será un proceso lineal y que habrá días que lo hagamos mejor que otros, sin embargo, los días que fallemos no nos pueden sumir a la derrota.

¿Cómo nos aseguramos de lograr un propósito?

1. Hablar con la familia

Comunicar a la familia los cambios que queremos introducir en nuestra vida nos brindará apoyo y creará un compromiso con nosotros mismos, porque a nadie le gusta fallar en su palabra.

Podemos crear una reunión en un ambiente agradable dónde cada individuo exponga los nuevos propósitos para el año nuevo.

¡IMPORTANTE! Deben ser metas realistas y concretas.

2. Definir el objetivo

Una vez tengamos clara nuestra meta, deberemos definir el objetivo.

Si nuestro objetivo es dejar un mal hábito, primero tendremos que crear conciencia de lo automatizado que tenemos ese mal hábito, y a partir de ahí, trabajar sobre él y definir cuánto estamos dispuestos a cambiarlo.

Por ejemplo, si nuestro propósito es comer más sano. Primero, deberemos ser conscientes de qué hacemos mal: comemos muchos dulces todos los días. ¿Qué quiero cambiar? Tenemos varias opciones: comer dulces caseros realizados por nosotros y siguiendo recetas saludables, disminuir el número de días que ingerimos dulces a solo los fines de semana, elevar el consumo de verduras y frutas, etc.

Si lo hacemos por escrito, crearemos más consciencia.

3. Implantar hábitos en nuestra vida diaria

Para implantar los hábitos tendremos que crear una lista de las tareas diarias que queremos conseguir y empezar con pequeñas metas realistas.

Si seguimos con nuestro objetivo de comer más saludable, podemos sustituir el dulce diario por una porción de fruta y una onza de chocolate negro.

Para asegurar que el cumplimiento de las metas, podemos realizar una lista de tareas diaria y llevar un registro. Esto nos ayudará a crear conciencia y a llevar un balance de los días buenos y malos. De esta forma, los días malos podremos analizarlos y evaluar qué nos hizo fallar.

4. Tener paciencia y no rendirse 

Para crear un hábito es necesario e imprescindible tener paciencia, ser conscientes y fuerza de voluntad.

Pensar que será un camino de rosa no es ser realistas. El proceso será muy difícil al comienzo y conforme pasen los días, dominaremos mejor los hábitos, puesto que los habremos automatizado y a nuestro cerebro les costará menos trabajo llevarlos a cabo.

Habrá día que fallemos en la consecución de nuestras metas, y es normal. Tenemos que ser comprensivos con nosotros mismos y no rendirnos.